How to Date an Alien de Magan Vernon | Adelanto


How to Date an Alien (My Alien Romance #1) 
by Magan Vernon

El padre ausente de Alex Bianchi, senior de la escuela secundaria, le consigue una pasantía en Circe Operations Center para rellenar sus solicitudes para la universidad. Pero Circe no es una base militar normal. Es un centro de operaciones alienígenas y no todos los aliens son amistosos, especialmente el que trata de matar a Alex en su primer día. Cuando Ace, un Caltian de ojos negros, entra y salva el día, ella no puede evitar sentirse atraída por él. ¿Pueden estos desafortunados amantes sobrevivir cuando están al borde de una guerra intergaláctica?



ADELANTO – CAPÍTULO UNO
Traducido por Coral Black 

Si alguien me dijese al principio de este verano que iba a encontrarme cara a cara con la muerte debido a un romance tipo Romeo y Julieta, nunca le habría creído. Pero no fue como que este verano fuses todo como lo había planeado en primer lugar.
El reclutador de Columbia se sentó frente a mí, sus pobladas cejas oscuras alzándose tan alto como podían mientras miraba hacia abajo a mi solicitud.
―Por lo tanto, Alex, veo que usted no tiene ninguna actividad extracurricular.
Me encogí de hombros. Estaba sentada en una de esas sillas de plástico incómodas de color naranja en la oficina del asesor académico, deseando que tan sólo pudiera desaparecer. Yo era la primera estudiante en toda la historia de Winnebago High School en tener una visita de un reclutador de la Ivy League . Por la forma en que miraba a nuestra pequeña escuela con sus antiguas, desconchadas paredes y sus armarios oxidados, pude ver por qué nadie había querido hacer una visita en el pasado.
Tenía la esperanza de que ella no se diese cuenta de lo nerviosa que estaba, así que intenté todo lo que pude para evitar los ojos vidriosos. En su lugar, miré a uno de esos estúpidos carteles de motivación enmarcados en la pared detrás de ella, algo sobre que el éxito se mide por los fracasos en la vida y un hombre de pie en la cima de un acantilado. Sí, estoy segura de que ese tío tenía una gran cantidad de éxitos; terminó en un cartel en la oficina de alguna asesora académica de una ciudad pequeña.
―Supuse que mis notas eran más importantes que estar en el equipo de atletismo o algo por el estilo.
―Ya veo... ―dijo, apretando los labios y garabateando algo en el bloc de notas amarillo sobre la mesa frente a ella.
Esta era mi oportunidad de entrar en mi universidad de ensueño; tenía que pensar rápido. Solté la única cosa en la que pude pensar.
―¡Pero estoy haciendo una pasantía en el Centro de Operaciones Circe este verano!
―¿De verdad? ―La reclutadora dejó de escribir y se inclinó, centrando su mirada en mi dirección.
―Sí, es algo bastante clasificado, ya sabes, con todo el trabajo de gobierno que hacen, pero estoy segura de que voy a tener un montón de información para incluirla en mi redacción de admisión.
Genial, ni siquiera había estado en Circe, y apenas había hablado con mi padre militar y empleado de Circe desde que él y mi madre se divorciaron.
―Bueno, deseo leerlo. ―Sonrió por primera vez desde que entró en el edificio y finalmente fui capaz de respirar de nuevo.

* * * * *

Así fue como acabé sentada al lado de mi padre en su Jeep de la Fuerza Aérea, mientras hacíamos el largo viaje a través del desierto de Arizona. No tenía ni idea de cómo movió los hilos para conseguir meterme en Circe, pero ser un coronel tenía sus ventajas.
―Gracias de nuevo, papá. De verdad, aprecio que hayas podido ayudarme a conseguir esta práctica. ―Traté de echarle un vistazo desde el rabillo del ojo, pero la única parte de la piscina genética de mi madre con la que fui agraciada fue su terrible vista, por lo que la visión periférica por el lado de las gafas no funcionaba muy bien.
Sonrió, palmeando mi rodilla como si no hubieran pasado siete años desde que me había visto por última vez y como si todo fuese perfectamente normal entre nosotros. No conocía a muchas chicas que fuesen realmente cercanas a sus padres, pero estoy segura de que al menos ellas los veían con regularidad. Yo apenas reconocí al mío cuando me recogió en el aeropuerto. Era como si los años hubiesen drásticamente envejecido de alguna manera la cara que mi madre siempre decía que se parecía a Marlon Brando cuando era un chico malo en Un tranvía llamado deseo. Pero por lo que vi, en estos días se parecía más a Brando en El Padrino, con las entradas en el cabello y las patas de gallo recubriendo sus ojos castaños.
―Estas dentro por una verdadera sorpresa. Una vez que las personas de admisión de Columbia vean estas prácticas en tu solicitud serás la primera en línea para elegir tu habitación de la residencia. ―Sonrió.
―Espero que sí. No es que realmente tenga mucha experiencia haciendo cualquier cosa, además de niñera Elijah y bloguear. No creo que eso cuente como extracurriculares.
Vi a mi padre hacer ligeramente una mueca al oír el nombre de Elijah, el hijo de mi madre y su nuevo marido, Brian. Mi padre no albergaba malos sentimientos hacia mi madre o su nuevo matrimonio, pero nadie alguna vez ha sido realmente feliz de escuchar acerca de su ex en una nueva relación, sobre todo cuando era con un tipo como Brian. Brian hacía modelos de aviones en su tiempo libre y siempre me llamaba Kiddo. Él fue la razón de mi madre nos mudara a Winnebago en primer lugar. Para tener una educación "normal" que no estuviese en una base militar o vivir en el sótano de sus padres. O eso es lo que ella dijo, hasta que me di cuenta de que nos estábamos mudando con Brian y sus gatos.
La ventaja de vivir en una pequeña ciudad granjera de Illinois era que conocías a todos a tu alrededor, y lo malo de vivir en una pequeña ciudad granjera de Illinois era que conocías a todo el mundo. Así que cuando era la única chica que no encaja en el estereotipo WASP con la piel oliva de mi padre y la mala visión de mi madre, era bastante fácil quedar etiquetada como la chica rara con bastante rapidez. Me acostumbré a ser acosada, y después de un tiempo me di cuenta de que si me concentraba lo suficiente en mis calificaciones podría conseguir la atención de todas mis primeras opciones de universidades de la Ivy League. El único problema era que estaban buscando algo más que una estudiante de sobresalientes.
―Así que este no es como el Circe de la Odisea, ¿no? No vamos a estar atrapados aquí con alguna seductora durante años, ¿verdad?
Era demasiado tarde para recuperar las palabras, pero sabía que así era como mi madre siempre se sintió sobre Circe. Era la seductora que mantuvo su marido lejos de su familia.
Mi padre se rió, sacudiendo la cabeza.
―Bueno, al menos sé que todavía tienes sentido del humor.
Después de conducir por millas con nada más que cactus y desierto, una cerca de acero gigante apareció de la nada y se estiraba tan lejos que no pude ver el final. El muro empequeñeció al Jeep de mi padre, haciendo que parezca que nos acercábamos a un gigante de hierro. Un par de guardias vigilaban desde las torres de vigilancia que estaban a cada lado de la gran puerta de metal.
―¿Por qué todo ese gran alboroto? Nunca fue así cuando estabas destinado en Randolph.
Mis ojos se abrieron mientras mi padre mostraba su placa contra una pequeña pantalla de ordenador en la torre, dejando que las puertas se abriesen chirriando. Esperaba ser recibida por una fortaleza gigante, pero todo lo que pude ver era más desierto y una gran cadena de montañas en la distancia.
―Bueno, sabes que esta no es como las otras bases que he estado destinado. Ésta es un poco más clasificada. ―Miró de reojo, sin apartar los ojos de la trayectoria rocosa situada en frente de nosotros mientras la puerta se cerraba de golpe.
―¿Dónde está este lugar de todas formas? Todo lo que veo es más maldita arena y montañas. No me digas que voy a acampar. ―Escaneé fuera de mi ventana y no vi nada. Absolutamente nada más que desierto estéril.
Mi padre suspiró, apretando el puente de su nariz.
―Alex, no vas a acampar. Circe está en realidad en la sierra, así tenemos un poco más de privacidad cuando estamos con el equipo de prueba y no tienen que preocuparse por todo el espacio aéreo.
―¿Por qué se necesita una mayor privacidad? ¿Esto es legal? ¿Voy a ser el contrabando de algo ilegal para el gobierno?
Antes de que mi padre pudiese responder a cualquier pregunta, el Jeep paró de repente delante de la montaña. Se acercó tanto que pensé que la habíamos golpeado.
―Parece que estamos aquí, ―dijo mi padre, lanzándome una sonrisa de lado mientras se desabrochaba el cinturón de seguridad y salía del jeep.
―Uh, papá, sabes que esto es sólo una roca grande, ¿verdad? ―Pregunté mientras él agarraba mi maleta de la parte trasera.
―Lo sé. ―Todavía tenía esa estúpida sonrisa plasmada en su rostro como si no fuera una locura que estuviésemos de pie delante de una montaña en medio del desierto.
Él extendió su mano y empujó una gran roca. Toda la montaña se sacudió y de repente dos de las rocas se deslizaron hacia los lados. Salté hacia atrás mientras miraba dentro de una pequeña habitación sin ventanas cubierta hasta el techo de espejos.
―Subiendo ―zumbó una voz monótona.
―¿Vamos? ―Mi padre extendió su mano hacia la abertura.
Mi boca se abrió mientras miraba fijamente de él hacia el ascensor.
―¿Qué...?
Mi padre se rió, deslizando su brazo alrededor de mis hombros.
―Si quieres pasar el verano aquí, definitivamente vas a tener que acostumbrarse a este tipo de cosas. ―Me condujo hacia el ascensor, tirando de mí al interior mientras las grandes rocas se cerraban detrás de nosotros.
―Era una montaña y luego... ―Mi mente estaba corriendo mientras caminaba de un lado a otro de pared a pared. No podría decir si nos movíamos o todavía estábamos en el suelo. No sentí ningún tipo de sobresalto y nada parecía vibrar a mi alrededor.
Mi padre se rió.
―Oh, Alex.
Me detuve y entrecerré mis ojos.
―¿Crees que esto es gracioso?
―Ha llegado a su destino. Bienvenida a Circe, señorita Bianchi.

Proyecto en traducción.
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