How to Break Up with an Alien (My Alien Romance #2) | Adelanto


How to Break Up with an Alien (My Alien Romance #2)
by Magan Vernon

Acéptalo, las relaciones a larga distancia en la escuela secundaria son difíciles, sobre todo cuando el otro en la relación es un alienígena.
Alex Bianchi pudo haber sobrevivido a una batalla intergaláctica, pero aún no queda eximida de su último año de escuela secundaria, o cumple los requisitos para cualquier tipo de beca. Para compensar los costos de matrícula de la universidad, toma un trabajo en una cafetería local. Si tan sólo el café pudiese resolver todos sus problemas.
Mientras el último año de Alex avanza, todo cambia y no puede averiguar si es interestelar o si es solo el momento de romper con un alienígena.



ADELANTO – CAPÍTULO UNO
Traducido por Coral Black 

Uno podría pensar que salvar el mundo de alienígenas malvados sería suficiente para eximirme de mi último año de escuela secundaria. O incluso el hecho de que estaba prometida al príncipe de Calta, hogar de los mencionados malvados alienígenas. Una futura princesa Caltian necesitaba su sueño de belleza. Pero no, se esperaba que se uniera a las masas no-alienígenas en Inglés Avanzado Senior a las 8 am, lo que significaba que tenía que estar despierta lo suficiente como para sobrellevar la escuela y el día de trabajo. Solo que no había suficientes ovejas en el mundo para contar en mi sueño. Mi enojo y mi molestia me mantuvieron despierta.
Una brillante luz azul descendió del techo de mi habitación, reflejándose en el espejo que había encima de mi tocador.
—Llegas tarde, —murmuré, ni siquiera levantando mi cabeza de la almohada.
La luz desapareció y el peso cambió en el lado izquierdo de mi cama. Una ráfaga fría de aire atravesó mis cubiertas y supe que mi alienígena estaba cerca.
—Lo siento. Había una especie de amenaza marciana en la capital de Utah y tuve que manejarla. —Los dedos cálidos de Ace rozaron mi mejilla. El resto de su cuerpo pudo haber estado frío, pero sus manos siempre estaban calientes y me dejaban con una sensación que no podía resistir. Se sentía como frotar aloe en una quemadura de sol.
—Una excusa creíble. —Abrí los ojos y agarré mis gafas de la mesita de noche, colocándolas en mi cara y sentándome a su lado.
—Pero te traje algo. —Él sonrió, sacando una caja de detrás de la espalda con un gran dinosaurio púrpura de dibujo en él.
—¡Weebles Feeble! —Traté de no gritar y despertar a mi familia en medio de la noche, ¡pero eran los malditos Feeble Weebles! Los cereales Caltian que eran como los Lucky Charms pero solo con malvaviscos.
—¿Así que esto me compensa que llegar tarde? —Se inclinó más cerca.
Casi rocé mis labios contra los suyos, sacando el cereal de su alcance.
—Lo pensaré.
—Oh, vamos, ¿por mí? —Alzó sus cejas y mostró su irresistible sonrisa la cual podría haber estado en su propia caja de cereales.
Tragué, colocando la caja en mi mesa de noche. Intenté pensar en algo que decir en lugar de mirar fijamente la forma en que su traje de control de temperatura moldeaba su cuerpo. Con la temperatura normal de su cuerpo siendo la mitad de la de un ser humano, siempre tenía que usarlo cuando me visitaba, que se suponía que era alrededor de las diez en lugar de las dos de la mañana.
—Solo quería venir y desearte suerte en tu primer día de escuela y trabajo. —Pasó sus dedos por donde mi manga se encontraba con mi brazo—. Lo siento, no pude llegar antes.
—¿Es así como siempre va a ser? —Miré hacia arriba para encontrarme con sus ojos. Eran infinitas piscinas de negro, un poco aterradores, pero intrigantes al mismo tiempo.
—¿Siempre como qué? —Él se acostó a mi lado, su largo cuerpo extendiéndose a lo largo de mi cama mientras él apoyaba su cabeza de pelo puntiagudo en su brazo extendido.
Suspiré.
—Yo esperando por ti, solo para que te aparezcas tarde u ocupado con algún deber alienígena.
Ace sacudió su cabeza, su cabello rozando mi cabecera.
—Espero que no. Una vez que estés en Northern Arizona, puedo hacer arreglos para verte con más frecuencia. Entonces no tendremos que preocuparnos por escondernos cuando tu madre no esté despierta, e incluso puedes venir a verme en vez de esta cosa de aparecer.
Me acosté junto a él, presionando mi cuerpo contra el suyo. Sus músculos se estremecieron debajo de mí, e incluso a través del traje de control de temperatura pude sentir su frío helado.
—¿Qué tal si averiguas cómo hacerme aparecer en lugares, y entonces puedo ir a verte en el trabajo cuando quiera?
Ace apretó su frente contra la mía, sus ojos oscuros y cercanos.
—¿Por qué me haces preguntas que tú sabes que son imposibles?
—Las cosas imposibles ocurren todos los días.
Ace soltó una risa silenciosa, el aire frío saliendo por su nariz y cosquilleando mis labios.
—Te quedaste viendo musicales mientras me esperabas, ¿verdad?
—Puedo cantar algunos si quieres.
—Creo que hay algo mejor que puedes hacer con tu boca que cantar.
Inclinó su cabeza y presionó sus labios contra los míos. Después de esperar toda la noche por él, la corriente eléctrica que su toque envía a través de mis labios y todo el camino hacia abajo casi lo compensa. Casi.
—¿Alex? —La voz de una mujer resonó por la puerta.
Mierda, mi madre. Rompí el beso y puse mi dedo en mis labios. Ace salió del lado de mi cama y se arrastró debajo de ella. Empujé el edredón y lo puse sobre su lado para tratar de esconderlo lo mejor que pude.
La puerta se abrió de golpe y mamá metió su rubio lío de pelo en la habitación. Ella levantó sus dedos bajo sus gafas gruesas, frotándose los ojos.
—¿Está todo bien? ¿Creo que he oído algo?
—Oh, no, solo me desperté y pensé en escuchar algunos podcasts de Ira Glass. —Empujé el edredón más abajo al lado de mi cama, con la esperanza de que ella no viese a Ace yacer entre la cama y la ventana.
—Oh. —Ella miró a mi IPod en la mesilla de noche. Espero que ella estuviera demasiado soñolienta y no se diera cuenta de que nada estaba sonando—. Bueno, probablemente deberías dormir. Sé que el primer día de la escuela es emocionante, pero será mejor si estás despierta, necesitas descansar.
—Está bien, eso haré.
Ella asintió y pensé que saldría de la habitación, pero en su lugar se acercó a mi mesa de noche. Mi corazón latía con fuerza mientras pensaba en lo cerca que estaba de encontrar a Ace bajo mi cama. Ojalá no respirara demasiado fuerte.
—¿Qué es esto? —Ella cogió la caja de Weebles Feeble, entrecerrando los ojos al dinosaurio púrpura gigante.
—Solo unos cereales que conseguí el otro día. He estado ocultándolos en mi habitación así no tendría que compartirlos con Elijah. —Buena excusa, Alex, buena excusa.
Mamá sacudió la cabeza.
—Nunca había visto algo así.
Me encogí de hombros.
—Sí, son nuevos.
—Huh. Muy bien, vale, la próxima vez házmelo saber cuando consigas una caja y trataré de conseguir algunos para Elijah también.
—Lo haré.
Finalmente se acercó a la puerta y la cerró detrás de ella. Esperé hasta que oí la puerta de su dormitorio cerrarse antes de levantar el edredón e inclinarme sobre el lado de la cama. Pero Ace no estaba allí. Nada más que pelusas de polvo.
Huh.
Me senté de nuevo y sentí algo frío contra mi espalda. Miré hacia arriba y allí estaba Ace, arrodillado detrás de mí.
—¿Buscando algo? —Puso sus manos sobre mis hombros y rozó sus labios contra mi frente.
Si solo tuviera la velocidad que tenía mi novio alienígena, entonces podría pasar volando por mi último año y olvidarme de la distancia y el gran sentido de la audición de mi madre. Pero cuando dicho novio alienígena estaba en mi cama, no quería nada más que la velocidad opuesta. Quería congelar el tiempo para mantener todo como era.

Proyecto en traducción.
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